Día 9 de cuarentena



Como es común en la convivencia, a veces se experimentan diferencias que llevan a conflictos.


Frecuentemente las personas en esa situación cometen el error de jugar a “el bueno y el malo” con su contraparte. Esto consiste en justificar el propio comportamiento atribuyéndole la etiqueta moral de “bueno”, mientras se juzga a la contraparte, no por sus acciones particulares, sino por su forma de ser, para posteriormente ponerle la etiqueta moral de “malo”.


Este juego es peligroso porque en lugar de enfocarnos en el error y concluir que la otra persona hizo algo malo que puede ser corregido, llegamos a la conclusión que la otra persona ES MALA y no logramos que nada mejore.


Mira, una persona puede hacer cosas específicas que no te agradan a ti y que incluso no sean bien vistas en sociedad: desde hablar con la boca llena, pasando por ser entrometido y chismoso, hasta falencias más significativas como culpar a otros de sus errores y no responsabilizarse de sus acciones, entre muchos otros ejemplos más. Claro que nada de esto es agradable, pero si pretendes generar un cambio deberás atacar a las malas costumbres y no a la persona.


Para lograrlo debes ser un buen negociador, precisando lo que la persona necesita ajustar, detallando consecuencias negativas de no cambiar y las positivas de sí hacerlo, y finalmente ofreciendo alternativas de comportamiento como solución.


Si la mala costumbre es insoportable, si no se logra llegar a un acuerdo mutuo sobre cómo manejarla, y si incluso la intervención de una autoridad respetada por ambos no hace la diferencia, entonces tomar distancia es lo mejor.


No corras para encerrar a alguien en la categoría de mala persona. Esa categoría solo debería existir para encerrar a los Hitler y los Stalin, los Charles Manson y los Ted Bundy, y los varios otros con quienes no puedes negociar porque para ellos hacerles daño a otros implica más placer que cualquier cosa que puedas ofrecerles. Estos son los que tiene en poca estima la vida de los demás e incluso la suya. Son los que posiblemente tenga un cuadro clínico de trastorno mental que los lleve a ser violentos. Son los capaces de asesinar, abusar y torturar a otros.


Por eso, mejor enfócate en aprender a negociar, dado que lo más seguro es que la gente de tu casa no sea mala, sino que solo tenga malas costumbres.

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Paz en la pandemia

Miguel Zepeda Yassin- Todos los derechos reservados